lunes, 16 de enero de 2017


Spain is different: todos lo saben. ¿Será por su soleadas costas? ¿Será, tal vez, por su maravillosa dieta mediterránea? ¿Quizá por lo grandioso de su cultura? O tal vez...

Tiernos y adorables bichitos que si se caen se matan

... ¿por lo entrañable de sus gentes? 

Todo el mundo sabe ya que aquí no hacemos las cosas igual que ellos: aquí somos capaces de superarles y hacerlo aún peor.

Y si no, que se lo pregunten a Sancho-Rof, ministro de sanidad en el año 81 cuando una epidemia debida al aceite de colza causaría más de 700 muertos en nuestro país, y a la fastuosa explicación que quiso dar sobre el asunto. Yo creo que cada vez que un político diga una parida deberían desgravarnos 100 euros de la declaración de la renta, a ver si así paran.

Soy un gran fan de Quino, pero hay que admitir que cuando Forges se pone en serio con una viñeta no tiene nada que envidiarle.

Más: anteriormente en La fabulosa galina de goma, La verdadera historia del génesis

jueves, 12 de enero de 2017


A mí me gusta hablar. Es que hablo por los codos, joder: soy de esos que se embalan, van cogiendo carrerilla y terminan casi sin aliento de lo rápido que llegan a hablar. Viene porque de pequeño me leí en la 'Súper Pop' un consejo para ligar que venía a decir que a las chicas le gustan los chicos habladores. 

¿Hace falta que aclare que era una broma y que yo NO leía esa revistucha? Ya, bueno, que luego llegan las confusiones y el día en que yo sea un personaje público de renombre por ejemplo... no sé, presidente del mundo por decir el primer cargo que me viene a la mente, seguro que venís a sacarme los trapos sucios como ese.

El caso es que siendo yo un parlanchín sin remedio estaba claro que tarde o temprano recibiría el prestigioso y célebre premio Co.Menta... ¡Muchas gracias a Chelo! ¡Un aplauso para ella y otro para Marigem porque me consta que es una de las inventoras, ojo. 

Aquí la fastuosa imagen del premio

Y sí, el premio me llegó hace ya casi un año pero es que yo hago de procrastinar mi propio vicio privado, y así me va.

                'El premio Co.Menta, en referencia a las palabras que forman su nombre (Compañero y menta), es otorgado a comentaristas que son algo más que eso: frecuentes en el blog, amigos virtuales y con comentarios frescos como la menta que animan a seguir escribiendo y que incluso te sacan una sonrisa.' 

Gracias una vez más, Chelo, no por el premio si no por hacerme saber que no soy solo uno más y por ser también claramente una Co.Menta en estos lares.

Las normas son las de siempre: agradecer, valorar a un par de comentadores que molen para pasárselo y fardar del premio en blog tal y como estoy haciendo ahora mismo.

Sois muchos los que dejáis comentarios molones e instructivos, así que elegir a dos ha sido difícil. Es mentira, ja, habéis caído: Ángeles, que no se pierde ni una sola entrada mía y con quien hasta me escribo guasaps estaba claro que tenía que ser una. Y la otra persona es Gwen,de 'Mamá, no leas' porque conocerla ha sido de lo mejor que me ha pasado en 2016 y porque gracias a ella he publicado en papel por primera vez. 

Tarambana: esta vez no te toca, que ya te he dado muchos premios. Deja algo para los demás, abusón.
El azúcar, por cierto, esos 275 millones de kilos de azúcar que no me tomé con los cafés durante 2016 han sido, por fin, donados a la iglesia de mi barrio y a su proyecto de invitar a cafés, galletas y juegos de mesa a las personas de la 3ª edad un día a la semana. 

Sois grandes

Gracias a todos los que os pasáis por aquí. Gracias en especial a todos los que, además, os tomáis la molestia de dejar un comentario. Sois grandes.

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, Los libros de mi vida

miércoles, 4 de enero de 2017

Sí, Perry el ornitorrinco está en mi árbol de navidad.

¿Pero Holden, tío, que es ese saco delante de tu árbol de navidad? ¿Es que los reyes te han traído (por adelantado) una bolsa llena de carbón? ¿Tan mal te portas, Holden? Pues bien, como lo primero es lo primero: feliz 2017. Dicho esto, pasemos a resolver el misterio mediante otro de mis impredecibles relatos

Hace unos años y por motivos estrictamente profesionales tuve que adelgazar. Porque era o eso, o ser estudio de profesionales de la nutrición para ponerme como ejemplo de cómo no hay que ser, vaya. 

Total, que lo único que hice fue quitarme esos malos hábitos que todos sabemos que tenemos pero que en el fondo no queremos reconocer: beberme esa botellita de cola de 2 litros con la cena, llevarme 2 bocadillos de media barra de pan cada día al trabajo para almorzar, merendarme tarrinas de helado de medio litro yo solito... en fin, esas pequeñeces. 

Mamá gato se ha vuelto por fin loco, yo me voy a otra parte

Y también, aunque admito que en parte era para hacerme el tipo duro, dejé de tomar azúcar con el café. '¿Esto? No, qué va, no es por la dieta, es que yo lo bebo así, joder. Los hombres de verdad disfrutamos del amargo e intenso sabor del café mientras nos fumamos un puro, y si no mira a Bogart.' 

Total, que todo este rollo para contaros que desde hace como 6 años que no le echo azúcar al café ni a nada que no lo lleve ya, como por ejemplo, un helado. Eso y que a finales de 2015 vi un documental bastante interesante, uno en el que contaban todo lo malo que es el azúcar. Que si engorda, que si es adictiva, que si los consumidores de azúcar van de cráneo al infierno.

Como curiosidad, volvían a un grupo de ratas adictas a la bebida con azúcar y a la cocaína. Llegaba un momento del documental en el que las ratas solo podían elegir una de dos: si beber su bebida azucarada o la coca, y la gran mayoría elegía el agua con azúcar. Da que pensar, ¿verdad?

Así que me dije 'Joder Holden, menos mal que no tomas azúcar, ¿no? Es más: ¿cuánto azúcar no tomas con los cafés que te tomas en el trabajo?' Y para responder a esta pregunta me lo he tomado muy en serio: durante todo el 2016 he guardado pacientemente cada sobre de azúcar que me daban en los bares con el café o con los zumitos de naranja recién exprimidos.

Casi 3 kilos SOLO de azúcar al año

Así pues, ¿cuánta azúcar toma una persona (yo) al año? El resultado salta a la vista: cerca de 3 kilos de azúcar, una bolsa de plástico llena, joder, una mesa repleta de sobrecitos. Luego me pregunta mi madre que como hago para no tener tripa, ¡si es que solo dejando los sobrecitos de azúcar estoy no engordando 3 kilos al año!

Curiosidades, ruegos, súplicas y preguntas: 

                               - El peso de los sobres de azúcar va desde los 8 a los 12 gramos.
                               - Mis azucarillos preferidos son los que tienen una cita.
                               - ¿El azúcar moreno es ilegal?
                               - Contados (a ojo) los azucarillos hay 355: no llega a uno por día.  

No, en serio mami: tus nuevos hábitos me preocupan

En fin, que este post no pretende ser una lección moral para que alguien deje el azúcar, ni un prestigioso estudio para que la universidad de Masachuches lo publique. Solo es un pequeño experimento que he hecho para despejar ciertas dudas que tenía y que no me dejaban dormir, y que me ha apetecido compartir con vosotros. 

Ahora lo más importante: ¿qué debe hacer Holden con 3 kilos de sobrecitos de azúcar? ¿Me das alguna idea a la vez que tu opinión sobre el azúcar y su relación directa con la gente que termina en el infierno? 

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, Pongamos que hablo de los merengues

jueves, 22 de diciembre de 2016


Decisiones y acontecimientos sobre los que no tenemos ningún tipo de control: es increíble cómo afectan a nuestra vida.

Pongamos un ejemplo: corren los turbulentos principios de los años 80. Una pareja de recién casados hacen las tareas del hogar un sábado por la mañana cualquiera en Bilbao. Él canturrea canciones de los Beatles mientras friega los platos en la cocina y ella pasa la aspiradora en el comedor. Él recién ascendido en el trabajo, ella embarazada. 

Y llaman al timbre. Y qué raro, piensan, quién será si toda nuestra familia vive lejos. Es la Guardia Civil. Que vienen a avisarles, les dicen. Que han detenido a una célula terrorista de ETA, y que entre otros, poseían la matrícula de su coche y su dirección, así como sus horarios de entrada y salida de casa.

Y el resto es historia, claro. La historia de cómo mis padres volvieron a Madrid, o la historia de por qué nunca hemos visitado País Vasco en familia. Decisiones y acontecimientos, os lo digo yo.

Todo es muy dramático hasta que llega Holden y os clava una foto de ardilla

Os pongo otro ejemplo: el año pasado por estas fechas participé en un concurso y gané un maravilloso libro. Agradecido, escribí una reseña y me puse en contacto para enseñársela a quien para mí es LA AUTORA, en mayúsculas, aunque en realidad participen varios escritores en ese libro. 

Comenzamos a hablar y empezamos a llevarnos bien. Y el resto es historia, claro. La historia de cómo este año yo soy uno de los escritores de la segunda parte de ese libro. La historia de cómo por primera vez en mi vida me he metido con un relato erótico. 

Me gustaría decir que os lo dejo con todo mi cariño, pero en realidad os lo comparto con todo mi miedo porque, si tengo que ser sincero, me da una vergüenza enorme que leáis un relato erótico escrito por mí. Pero claro, luego me acuerdo de que a fin de cuentas no os conozco en persona y se me pasa.

https://goo.gl/GdqlvL

La primera vez que... es un libro de lo más majete que recopila sin ánimo de lucro una treintena de relatos eróticos escritos e ilustrados por bloggers, uno de los cuales es mío. OMG, pero Holden tío, ¿qué has hecho? Esta vez sí que vas directo al infierno. 

Así que os dejo aquí el link de descarga -GRATIS- por si alguien se cree que estoy intentando hacerme publicidad y forrarme a su costa. Y el resto es historia, claro. La historia de los que se lo descarguen y se lo lean. Y la historia que recreen en su mente y el comentario que me dejéis para decirme qué os ha parecido el libro en general y mi relato en particular. 

Pero... ¡Ey! A fin de cuentas, ¿no os estoy regalando un libro a finales de diciembre? ¡Demonios! Casi podríais considerarlo como un regalo de navidades de parte del tío Holden, ¿no? 

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de gomaLa primera vez que...

lunes, 19 de diciembre de 2016

Por fin un deporte que domino del todo

Que tengo un imán para las situaciones extrañas no es un secreto para nadie, es más: los de la 'National Geographic' están a punto de rodar un documental sobre algunas de las entradas que he publicado bajo la etiqueta de 'Freak inside'.  Muy fan de las cosas raras que me pasan, también hay que decirlo. 

Total que ahí estaba yo, es decir Holden. Me encontraba haciendo unos ejercicios en las barras que han puesto en el parque de mi barrio después de haberme pegado una carrerita de 5 kilómetros. Hay que imaginarse el percal, claro: mallitas, sudadera, dominadas y mucho sudor.

Entonces comenzó una de las cosas oficialmente más raras que me han pasado en la vida, y eso que conocí al Señor Pescadilla: se me acerca un señor en una silla de ruedas con una enfermedad que para que me entendáis se parecía a Stephen Hawkins, con el cuerpo deformado y malformaciones en la cabeza aunque algo más joven. 

Y me saluda, todo sonriente, y se pone a hablar conmigo. Educado que es uno, dejo mis ejercicios para charlar un poquito con él y, entre unas cosas y otras, me cuenta que justo acaba de terminar un curso de reflexología que para quien no lo sepa viene a ser masajes en los pies. 

Total, que yo no sé si le acabé liando yo a él o él a mí pero lo que sí que sé es que de pronto estaba descalzo en el parque, con un señor tullido totalmente desconocido dándome un masaje en los pies. En serio, así como lo cuento. Muy absurdo todo, claro, y pensándolo ahora no tengo ni idea de cómo me dejé.

¡Menos mal que mi profesión es otra!

El caso es que el tipo me pareció tan triste y tan solo que en realidad lo hice por él, para que se sintiera cómodo o aceptado en esta sociedad que, estoy seguro, le ha discriminado en más de una ocasión.

Eso sí: durante lo que duró el masaje me sentí de lo más ridículo, y era todo tan extraño que todo el tiempo me estaba dando miedo que me hiciera algo malo, aunque no sé qué cosa mala podría haberme hecho un señor que apenas podía mover el cuello y las manos.

Aún no sé cómo me he dejado engañar, pero en el fondo he dejado que me masajeasen gratis los pies y lo he hecho por él, que me daba mucha penita. ¿Tendría algún fetiche raro? De ser así tampoco me importaría mucho, ojo, casi que me sentiría halagado. Y el masaje me sentó de maravilla, las cosas como son, se notaba que había hecho de verdad un curso. 

De verdad os lo digo: yo atraigo a este tipo de gente y de historias. Es mi súper poder particular.


¿Y tú? ¿Alguna vez te ha dado un masaje en los pies un desconocido? ¿Alguna vez has grabado música en el ordenador de un gitano que te asalta por la calle? ¿Tienes alguna historia así de extraña? 

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, ¡Tú me has robado mi queso!